Una reflexión sobre el armario
He repasado mis últimos posts y he decidido que ya toca ponerse un poco frívolo de nuevo. No quiero que mi blog se convierta en el típico de niño feliz y contento, que todo lo ve de manera positiva-arco-iris-plastelina (interiormente seguiré así si me lo permitís, jejeje). Que esos blogs me dan mucha grima; podría poner ejemplos varios pero no me parece bonito empezar el 2008 polemizando. Así que voy a hacer una de mis reflexiones tontas aprovechando una pequeña anécdota de mi Nochevieja.
Cuando llegué al lugar donde se celebraba mi cena de Nochevieja, una amiga me pidió que le hiciera unas trenzas. Se debió pensar que todos los gays estamos genéticamente preparados para realizar todo tipo de peinados, maquillajes y arreglos florales. Entre eso y ponerme a freír pechugas, preferí atreverme a hacerle las trenzas a la chica. Trenzas que finalmente tuvieron que ser retocadas por manos más expertas ante la decepción de mi amiga, que vio cómo uno de sus arquetipos favoritos caía destruido; todo por culpa de una sociedad que nunca me permitió tener Barbies con las que ensayar. A lo que iba, que me pierdo. Esta chica me presentó a un amigo suyo; hecho al que no di importancia hasta que, una vez en el aseo y cepillo en mano, me dijo:
-Oye, que el chico éste, es gay, pero haz como si no te hubiera dicho nada porque no quiere que nadie lo sepa.
Yo, que había dado por hecho que el chico entendía más que Einstein una fórmula física, no pude reprimir un comentario sarcástico:
-Pues si no quiere que nadie sepa que es gay, ¿por qué pelotas se pone un cinturón de D&G con una hebilla que le llega al ombligo?
Son cosas que no tienen mucho sentido. Porque a mí me parece muy bien que alguien esté en el armario de manera parcial o total si no se siente preparado para enfrentarse a la sociedad o a sí mismo… pero coño, que no se pongan un neón en la puerta del armario que diga ‘Estoy aquí dentro’… o que se pongan el neón si les apetece, pero que luego no te miren indignados cuando das por hecho que son gays sin que nadie te lo haya contado. En fin, allá cada cual con su vida.
Luego me quedé pensado en mi propia reflexión y me di cuenta de que fui un poco injusto, porque claro, ahora uno va de liberado por la vida, pero todos tenemos un pasado. Y es que a veces tenemos muy mala memoria para depende qué cosas y se nos da muy bien seleccionar recuerdos. Pero si hay algo que me caracteriza, aparte de mi elegancia interior, por supuesto, es la objetividad que tengo conmigo mismo y la plena conciencia de mis procesos mentales y emocionales (por dior, cómo estoy hoy de subidito).
Porque claro, la mayoría de nosotros hemos tenido las fases normales de la desarmarización, a saber:
Fase 1 o el armario cerrado a cal y canto: ‘Madre mía, que soy gay, por favor que no se entere nadie (ni siquiera al que le estoy comiendo la polla)’
Fase 2 o voy a asomarme a ver qué se entrevé desde el armario: ‘A ver qué pasa si se lo cuento SÓLO a esta amiga’
Fase 3 o voy a dejar la puerta del armario entreabierta para que les sea más fácil entrar a mis ligues: ‘Vale, soy gay, no pasa nada, pero cuanta menos gente lo sepa mejor’
Fase 4 o abro la puerta pero me quedo dentro: ‘No lo cuento pero tampoco miento si me preguntan’
Fase 5 o salgo fuera del armario pero no me alejo mucho no sea que lo vuelva a necesitar: ‘Hablo de ello tranquilamente salvo en determinados contextos’
Fase 6 o cada vez veo el armario más lejos: ‘Normalizo mi situación porque me siento seguro de mí mismo y a quién no le guste que no mire’
Fase 7 o le prendo fuego al armario y que sea lo que Dios quiera: ‘Yo soy así y así seguiré nunca cambiaréeeeeee’
No, niños y niñas, no confundamos la última fase con eso que hacen algunos gays y lesbianas de presentarse diciendo: ‘Hola, me llamo tal y soy gay/lesbiana, así que si no te gusta vete a la mierda’ Noooooo, tampoco es cuestión de eso. Me refiero simplemente al hecho de llevar ese aspecto como cualquier otro aspecto importante de nuestra vida. Porque aquí viene otra cuestión, quien diga que ser gay es simplemente una parte más de su vida miente. Ser gay es una parte más de la vida, pero una de las partes importantes y de las que la condicionan en gran medida.
Ay, que me he olvidado del pobre chico de Nochevieja, es que me pongo a divagar y no paro. Pues eso, que el chico este por lo visto está en la Fase 3. Y con 19 años que tendría es normal estar en esa fase. Otra cosa sería que estuviera en la Fase 3 con 40, ahí tendríamos un problema, pero bueno, ya evolucionará como todos hemos hecho o estamos haciendo, y no por eso ha de ser motivo de mofa… pero, claro, es que a mí la posibilidad de hacer un comentario sarcástico me puede, ¡lo siento!
[Parte extra del post (nada que ver con lo anterior, así que quien esté cansado no es necesario que siga, jejeje)]
Y ya que estamos hablando de comentarios sarcásticos voy a relatar otra pequeña anécdota de la noche.
Estábamos cenando como 20 personas en una mesa cuando una amiga exclama: ¡Pau es el más guapo de todos los chicos!’ (y que conste que esto no lo cuento para subirme la autoestima, no que va) Y salta la novia actual de ex novio de la chica que había realizado tan acertada afirmación: ‘¡De eso nada, el más guapo es mi novio!’
Al rato estoy en la cocina y me viene la tipa del novio y me suelta desde la parte alta de sus tetas, que le llegaban al cuello:
-Pues para mí tú no eres el más guapo.
A ver, mona, ¿te he preguntado? ¿Pues a santo de qué vienes a decirme esto?, ¿te digo yo lo que opino de tu modelito o de tu corte de pelo intento más que fallido del estilo Cleopatra?, ¿a que no? Pues luego no te quejes si te suelto lo que te solté:
-Es que no todo el mundo puede tener buen gusto.
La chica se quedó callada, intentando pedir ayuda a sus neuronas, que, entre el vino y el tinte, no se encontraban en su mejor momento. A los diez segundos dijo muy poco convencida:
-Pero no todo el mundo puede ser tan inteligente como yo.
-Afortunadamente –le contesté.
Y de dio la vuelta toda digna sin captar la ironía.
Dedico mis comentarios irónicos al maestro PaperBoat
¡Y ya que estoy animado voy a poner una canción muy chula! ;)
You and I Both, Jason Mraz
Cuando llegué al lugar donde se celebraba mi cena de Nochevieja, una amiga me pidió que le hiciera unas trenzas. Se debió pensar que todos los gays estamos genéticamente preparados para realizar todo tipo de peinados, maquillajes y arreglos florales. Entre eso y ponerme a freír pechugas, preferí atreverme a hacerle las trenzas a la chica. Trenzas que finalmente tuvieron que ser retocadas por manos más expertas ante la decepción de mi amiga, que vio cómo uno de sus arquetipos favoritos caía destruido; todo por culpa de una sociedad que nunca me permitió tener Barbies con las que ensayar. A lo que iba, que me pierdo. Esta chica me presentó a un amigo suyo; hecho al que no di importancia hasta que, una vez en el aseo y cepillo en mano, me dijo:
-Oye, que el chico éste, es gay, pero haz como si no te hubiera dicho nada porque no quiere que nadie lo sepa.
Yo, que había dado por hecho que el chico entendía más que Einstein una fórmula física, no pude reprimir un comentario sarcástico:
-Pues si no quiere que nadie sepa que es gay, ¿por qué pelotas se pone un cinturón de D&G con una hebilla que le llega al ombligo?
Son cosas que no tienen mucho sentido. Porque a mí me parece muy bien que alguien esté en el armario de manera parcial o total si no se siente preparado para enfrentarse a la sociedad o a sí mismo… pero coño, que no se pongan un neón en la puerta del armario que diga ‘Estoy aquí dentro’… o que se pongan el neón si les apetece, pero que luego no te miren indignados cuando das por hecho que son gays sin que nadie te lo haya contado. En fin, allá cada cual con su vida.
Luego me quedé pensado en mi propia reflexión y me di cuenta de que fui un poco injusto, porque claro, ahora uno va de liberado por la vida, pero todos tenemos un pasado. Y es que a veces tenemos muy mala memoria para depende qué cosas y se nos da muy bien seleccionar recuerdos. Pero si hay algo que me caracteriza, aparte de mi elegancia interior, por supuesto, es la objetividad que tengo conmigo mismo y la plena conciencia de mis procesos mentales y emocionales (por dior, cómo estoy hoy de subidito).
Porque claro, la mayoría de nosotros hemos tenido las fases normales de la desarmarización, a saber:
Fase 1 o el armario cerrado a cal y canto: ‘Madre mía, que soy gay, por favor que no se entere nadie (ni siquiera al que le estoy comiendo la polla)’
Fase 2 o voy a asomarme a ver qué se entrevé desde el armario: ‘A ver qué pasa si se lo cuento SÓLO a esta amiga’
Fase 3 o voy a dejar la puerta del armario entreabierta para que les sea más fácil entrar a mis ligues: ‘Vale, soy gay, no pasa nada, pero cuanta menos gente lo sepa mejor’
Fase 4 o abro la puerta pero me quedo dentro: ‘No lo cuento pero tampoco miento si me preguntan’
Fase 5 o salgo fuera del armario pero no me alejo mucho no sea que lo vuelva a necesitar: ‘Hablo de ello tranquilamente salvo en determinados contextos’
Fase 6 o cada vez veo el armario más lejos: ‘Normalizo mi situación porque me siento seguro de mí mismo y a quién no le guste que no mire’
Fase 7 o le prendo fuego al armario y que sea lo que Dios quiera: ‘Yo soy así y así seguiré nunca cambiaréeeeeee’
No, niños y niñas, no confundamos la última fase con eso que hacen algunos gays y lesbianas de presentarse diciendo: ‘Hola, me llamo tal y soy gay/lesbiana, así que si no te gusta vete a la mierda’ Noooooo, tampoco es cuestión de eso. Me refiero simplemente al hecho de llevar ese aspecto como cualquier otro aspecto importante de nuestra vida. Porque aquí viene otra cuestión, quien diga que ser gay es simplemente una parte más de su vida miente. Ser gay es una parte más de la vida, pero una de las partes importantes y de las que la condicionan en gran medida.
Ay, que me he olvidado del pobre chico de Nochevieja, es que me pongo a divagar y no paro. Pues eso, que el chico este por lo visto está en la Fase 3. Y con 19 años que tendría es normal estar en esa fase. Otra cosa sería que estuviera en la Fase 3 con 40, ahí tendríamos un problema, pero bueno, ya evolucionará como todos hemos hecho o estamos haciendo, y no por eso ha de ser motivo de mofa… pero, claro, es que a mí la posibilidad de hacer un comentario sarcástico me puede, ¡lo siento!
[Parte extra del post (nada que ver con lo anterior, así que quien esté cansado no es necesario que siga, jejeje)]
Y ya que estamos hablando de comentarios sarcásticos voy a relatar otra pequeña anécdota de la noche.
Estábamos cenando como 20 personas en una mesa cuando una amiga exclama: ¡Pau es el más guapo de todos los chicos!’ (y que conste que esto no lo cuento para subirme la autoestima, no que va) Y salta la novia actual de ex novio de la chica que había realizado tan acertada afirmación: ‘¡De eso nada, el más guapo es mi novio!’
Al rato estoy en la cocina y me viene la tipa del novio y me suelta desde la parte alta de sus tetas, que le llegaban al cuello:
-Pues para mí tú no eres el más guapo.
A ver, mona, ¿te he preguntado? ¿Pues a santo de qué vienes a decirme esto?, ¿te digo yo lo que opino de tu modelito o de tu corte de pelo intento más que fallido del estilo Cleopatra?, ¿a que no? Pues luego no te quejes si te suelto lo que te solté:
-Es que no todo el mundo puede tener buen gusto.
La chica se quedó callada, intentando pedir ayuda a sus neuronas, que, entre el vino y el tinte, no se encontraban en su mejor momento. A los diez segundos dijo muy poco convencida:
-Pero no todo el mundo puede ser tan inteligente como yo.
-Afortunadamente –le contesté.
Y de dio la vuelta toda digna sin captar la ironía.
Dedico mis comentarios irónicos al maestro PaperBoat
¡Y ya que estoy animado voy a poner una canción muy chula! ;)
You and I Both, Jason Mraz
Etiquetas: armario, gay, ironía, nochevieja, sarcasmo

